El cataclismo de Thera
Entre 1600 y 1500 a.C., la isla de Thera, llamada hoy Santorín, en el archipiélago del mismo nombre, era próspera y gozaba de un nivel de civilización comparable al de Creta. La vida era allí agradable, y sus habitantes, instalados en confortables viviendas, vivían del producto de sus cosechas, de la ganadería y la pesca y de las relaciones comerciales que mantenían con sus vecinos.
Pero Thera, situada en la parte meridional de las Cícladas, es una isla volcánica. Una primera alerta obligó a sus habitantes a abandonarla precipitadamente, pero, tras un largo período de calma, algunos regresaron para reparar la ciudad, destruida en parte por un terremoto: se quitan los escombros de las calles, se refuerzan las paredes de las casas... Sin embargo, ¡el volcán no está dormido! Y mientras los habitantes estaban trabajando, una erupción los obligó a escapar corriendo. Esta vez ya no regresarán. En su huida precipitada sólo tendrán tiempo de llevarse consigo algunos de los bienes más preciados.
En las casas vacías se quedan los objetos de la vida cotidiana: La muela para moler el grano, las pesas para pensar los siglos de los telares, las herramientas de labor y los utensilios de cocina. El cataclismo final se produjo hacia 1500 a.C.: todo el volcán estalló. La parte central de la isla fue engullida por las aguas y Akrotiri quedó sumergida bajo metros de ceniza y piedras pómez.
En las casas vacías se quedan los objetos de la vida cotidiana: La muela para moler el grano, las pesas para pensar los siglos de los telares, las herramientas de labor y los utensilios de cocina. El cataclismo final se produjo hacia 1500 a.C.: todo el volcán estalló. La parte central de la isla fue engullida por las aguas y Akrotiri quedó sumergida bajo metros de ceniza y piedras pómez.

Los micénicos

Al apogeo de los años 1500 a 1300 a.C. Le sucede un período muy agitado. Las fortificaciones en tierra firme se refuerzan. Los pueblos del mar obstaculizan los intercambios marítimos entre los micénicos y el Próximo Oriente. Después de la expedición contra Troya (1184 a.C.), las incursiones enemigas y las catástrofes naturales debilitan el país. Grandes centros son destruidos, y regiones enteras se repliegan sobre sí mismas. La Edad del Hierro comenzará hacia 1050 a.C. Pero las ciudades que se han librado del desastre, como Atenas, sólo renacerán, tras un prolongado letargo, tres siglos más tarde. Se vuelven a utilizar las vías de los micénicos y se reemprenden las relaciones con Oriente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Déjate algunas palabras aquí escritas para darlas a mostrar a otros y que todos aprendamos gracias a ellas